No mucho se conoce de Rosa Castellanos Castellanos, pero la necesidad de recordar la estirpe y la imagen de esta mujer guerrera se resume en unas palabras del Poeta Nacional Nicolás Guillen: «… hablar de esa vida para que Cuba no la ignore… fijar su recuerdo y entregarlo al respeto, al amor a la Patriaagradecida que seguramente no ha querido olvidarla».[1]
En el legendario Camagüey, especialmente enla Sierrade Najasa, muy próximo a Santa Cruz del Sur, la capitana Rosa Castellanos Castellanos, (Rosa la Bayamesa) desarrolló una intensa y fecunda labor desde el mismo inicio de la Guerra de los Diez Años en Cuba. Ver +
Pese a que le abundaban en el aula hombres curtidos, en aquellas jornadas parecía profesor del arcoiris: alumnos adultos de todos los colores (incluidos muchos negros de clarísima nobleza) le escuchaban en las noches de los jueves en el aulita de Nueva York adonde llegaba después de dar a otros sus clases de Gramática Española.
Lo tengo en frente, apenas a un metro de mi computadora. Está inmenso en su boina de blanca estrella, en su vaina de limpia semilla de germinación constante.
Las Malvinas parecen un par de alas desgajadas en medio del Océano Atlántico, pero qué poco de angelical e inmaculado le quedan a estas alturas del nuevo siglo a las plumas terrosas de la Sandwich y la Georgia del Sur.