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Fernando o el regreso del hombre

In Uncategorized on 12 septiembre, 2013 at 1:36 pm

Por Amaury M. Valdivia Fernández/ Tomado de Adelante.cu

Fernando Para cuando regrese, Rosa Aurora tiene guardados miles de versos y su rincón preferido del balcón, el mismo donde tantas veces le recitara poemas de Vallejo, Neruda o Roque Dalton, y en el que muchas noches él aguardó su regreso.

Casi veinte años no han conseguido borrar la presencia de Fernando. El apartamento está lleno de sus huellas. Sus cartas, las de antes y las de ahora; las esporádicas llamadas telefónicas, los mensajes a través de amigos…  incluso el poema Todavía, de Mario Benedetti, que le enviara verso a verso para un día repasarlo juntos. Todos parecen ser solo estaciones en un difícil camino de pruebas que más temprano que tarde tendrá que terminar.

Tal vez muy pronto Fernando vuelva a subir las escaleras, a sentarse en el sillón semihundido por su peso, a discutir con Rosa Aurora por el eterno dilema de la pelota o la novela. Solo faltan cinco meses para su liberación. El 27 de febrero de 2014 pudiera ser, por fin, el día en que trasponga las rejas del centro correccional de Safford. 

No debió haber demorado tanto, pero desde hace mucho ambos comprendieron que la justicia no tiene nada que ver con su historia y la de sus compañeros.

Nada de justo tuvo que debieran abandonar a familias, amigos y sueños para hacer en Estados Unidos lo que a ese gobierno en principio correspondía como un deber. Fernando conocía los riesgos. Nadie lo obligó a cambiar su nombre por el de un Rubén Campa que hasta entonces no existía, tampoco a relacionarse con hombres que manejaban con la misma habilidad bombas incendiarias y pacas de cocaína, y para los cuales un hotel o una escuela son objetivos válidos si de destruir el castrocomunismo se trata. Nada humano ni divino podía obligarlo a correr un riesgo semejante. Nada, salvo el honor.

La detención aquella madrugada del 12 de septiembre de 1998 fue la confirmación del peligro que siempre se mantuvo latente. Luego vinieron las semanas en el hueco, los seis meses del juicio escuchando una y otra vez las mismas contradicciones de la Fiscalía y sus testigos, y el bullicio interminable de quienes veían en ellos la Cuba rebelde a la que es preciso castigar.

Quince años son demasiados para quien le han quedado tantas cosas por hacer. La espera pudiera concluir el próximo febrero. En su mente, Fernando y Rosa Aurora han repasado infinidad de veces ese día.

Mientras llega, cada uno enfrenta lo mejor que puede la distancia y construye proyectos de su existencia futura. Estos años les han enseñado que el tiempo es un bien demasiado valioso como para no andar por la vida intentando ser feliz y luchando por lo que se cree. El amor, dicen, puede vencerlo todo.

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