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Posts Tagged ‘santiago de cuba’

Criatura sin tiempo que mira el mar

In Uncategorized on 18 enero, 2013 at 5:31 am

Allí sigue en pie mi lugar de desasosiego, de monólogos frente al mar y besos que persisten en la memoria. El muro de la bahía venció todo poder natural, sobrevivió a su tiempo. De haber quedado repartido en fragmentos de piedras por todo Santiago de Cuba, hubiera sido difícil reconstruir las historias de tantas personas. La nostalgia le dio la oportunidad de permanecer firme para sostener incertidumbres, romances y ofrecer el divino espectáculo de los atardeceres.

El sitio llegó a mí sin pensarlo, luego del estropeo de un viaje de Baracoa. Por la causalidad de momentos inexplicables de la vida, esa noche no pude irme para Camagüey. En la terminal de ómnibus, abrumada por el calor y la desesperación, apareció el “muchacho de la bahía” quien me acompañó hasta mi casa al ver que ese día ninguna lista de espera estaba a mi favor. Llegué, dejé la mochila y acepté su invitación de ir a conversar en el puerto; quedé prendada de la paz que me provocó el sitio, justo en ese momento comenzó mi adicción por la Alameda. Ver +

Iré a Santiago o Si yo fuera free-lance

In Uncategorized on 17 noviembre, 2012 at 8:05 am

Hace tiempo estaba por ir a Santiago de Cuba. Pero siento que se me hizo tarde. Las imágenes dantescas que dejó el huracán Sandy no dan lugar al esparcimiento. Al menos como turista no podrá ser.

En mi mente estaba ir a ver los amigos, conocer a mi sobrina Sofía, pasearme por Aguilera o Enramada y admirarme con las voces que me llaman, efusivas, como si estuviese en Vertientes, Camagüey: “¡Luis Enriqueeeee!…”. Ver +

Santiago

In Uncategorized on 3 noviembre, 2012 at 6:08 am

Hace tiempo, Santiago me dio cinco años de su tiempo. Me puso delante letras inolvidadas. Partió en mi mesa su cazuela ancestralmente humilde y me buscó amigos de los mejores: esos tercos sin cura que aun de lejos persisten en intercambiarme afectos.

Me sumergió en su mar, que es grande sin renunciar a arenas plebeyísimas, o precisamente por no hacerlo. Sin embargo me hizo un regalo mayor: su Sierra, “maéstrica” mole de azulados verdes que mis ojos llanos no se cansaron de ad/mirar. Todavía, cuando a ratos me aburre la sabana, la memoria fabrica un suspiro:

—¡Santiago…! Ver +

Las altas horas

In Uncategorized on 15 octubre, 2012 at 6:13 pm

Para conocer a la poeta santiaguera Teresa Melo no basta un poema.  Se precisan más poemas para conocer a esta mujer que escribe despacio, que se da tiempo para elegir las palabras que han de nombrar lo que duele o palpita feliz. Pero sirvan esta primeras letras suyas para tomar gusto y empezar a buscarla por las librerías, por los anaqueles de los amigos. Versos así no se paren todos los días. Versos así nos restituyen al lugar del que el mundo abrupto nos expulsó alguna vez. Acá les dejo el poema Las altas horas, que le da título al libro ganador del Premio Nacional de Poesía  Nicolás Guillén en el 2003. !Buen provecho! Ver +

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